miércoles, 11 de noviembre de 2009

LHC: La “máquina de Dios” vuelve a funcionar

¿Se tragará el planeta un agujero negro?

Un viejo y gastado cliché que los medios de comunicación se empeñan en mantener vigente muestra a los científicos como una pandilla de locos que se la pasan haciendo experimentos para: a) dominar el mundo, o b) destruirlo. Nos lo enseñaron de niños con innumerable películas y series de tevé con personajes al estilo del doctor Frankenstein. Se lo seguimos enseñando a los chicos con dibujos como Pinky y Cerebro, dos ratones de laboratorio que quieren adueñarse del mundo.

Los científicos están todos locos, viven solos, se pasan encerrados en sus siniestros laboratorios, hablan con acento alemán y tienen ayudantes con alguna tara. Y como son unos resentidos sociales quieren destruir a la Humanidad. Este tonto cliché explotado hasta la saciedad es la base del mito que están haciendo circular quienes aseguran que el proyecto más ambicioso de la física moderna hará desaparecer el planeta en un enorme agujero negro. Así se lo muestra en esta animación que nos envían por correo electrónico.

Otro fin del mundo. Tan creíble como el anunciado para el 2012, que está basado en una profecía maya inexistente.

La partícula que no le gusta a los fundamentalistas

El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) está nuevamente en marcha. Al parecer ya se superaron los problemas técnicos que hace un año obligaron a postergar los experimentos diseñados por algunos de los más renombrados físicos del mundo. El LHC es una enorme y compleja maquinaria cuya finalidad es hacer chocar dos pequeñísimo manojo de partículas. Cada haz tiene menos espesor que un cabello y todos los físicos serios del Ecuador y del mundo coinciden en anticipar que el mini “agujero negro “ que teóricamente causaría el choque, no podría devorarse ni siquiera algo del tamaño de un átomo. A diario la Tierra recibe rayos cósmicos miles de veces más potentes que la energía liberada por estos choques. Por eso Brian Cox, un conocido físico de partículas de la Universidad de Manchester fue categórico: “quien piense que el LHC destruirá la Tierra es un gilipollas” (1). Contundente el hombre.

Hace exactamente un siglo y en la misma universidad, un joven físico neozelandés llamado Ernest Rutherford descubría la estructura del átomo. Para su sorpresa, encontró que en su mayor parte… estaba vacío. La masa y la energía estaban contenidas en su núcleo -infinitamente más pequeño- al que rodeaban los electrones. Comparaba al núcleo con “una mosca en una catedral”. Desde entonces, se han ido descubriendo nuevos elementos de la estructura de los átomos, pero falta aún una pieza clave: el llamado bosón de Higgs, responsable de mantener aglutinadas a las demás partículas de cada átomo y darles masa.

Lo paradójico es que para descubrir lo más pequeño se ha tenido que construir la máquina más grande de la historia. En un túnel subterráneo de 27 kilómetros de diámetro (que atraviesa por debajo varias poblaciones suizas y francesas), y a una temperatura cercana al cero absoluto, gigantescos imanes conducen las partículas hasta hacerlas alcanzar casi la velocidad de la luz.

En unas semanas más, los enormes aparatos estarán a punto y se hará chocar el primer puñado de partículas. Cuando estas se destruyan, se podrá saber la poco felizmente bautizada como “partícula de Dios”. Hasta ahora es teoría pura basada en cálculos matemáticos, pero si se demuestra su existencia, se podría explicar por ejemplo qué es la enigmática materia oscura que ocupa gran parte del Universo.

“No probarás el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal” (2), dicen que Dios les advirtió a Adán y Eva, al tiempo que asignaba a la serpiente el papel del demonio tentador. Y seguramente en esa vieja leyenda está el origen de esta campaña mundial de miedo que utiliza el Internet para propagarse. Porque lo que más preocupa a los fundamentalistas religiosos es que el LHC permita encontrar la verdad sobre cómo se formó la materia, y cómo nació el Universo. Así, con pruebas, ya no habría cómo sostener que eso lo hizo un señor blanco y furioso, de barba y cabellos largos y en sólo seis días. Esa creencia, entonces, quedaría como lo que siempre debió ser: materia de fe.

Al infinito y más allá

Es de esperar que en las próximas semanas los rumores se hagan aún más fuertes, a pesar de que la campaña de terror ya cobró su primera víctima. El año pasado una adolescente se suicidó en la India al enterarse de la inauguración del LHC (3).

Que los grupos de creyentes radicales iban a reaccionar furiosamente contra la ciencia ya lo preanunció Carl Sagan. En Contacto, su único libro de ficción (llevado al cine con Jodie Foster en el rol protagónico), fanáticos religiosos intentan sabotear el primer viaje interestelar que permitiría a la Humanidad contactarse con una civilización mucho más avanzada porque eso demostraría que no somos una creación única.

Y el parecido con la realidad va aún más lejos, porque entre las aplicaciones prácticas de estos experimentos no sólo está la posibilidad de descubrir una fuente de energía de fusión controlada -infinita y limpia- sino también acortar los plazos para el primer viaje a otros mundos. Basado en un hallazgo del científico alemán David Hilbert -que fue para las matemáticas modernas lo que Einstein para la física- un físico teoriza sobre la posibilidad de que las partículas atómicas puedan producir la energía necesaria para impulsar una nave espacial a una velocidad miles de veces mayor que las actuales. Si su hipótesis se confirmara, la puerta a las estrellas ya no estaría tan lejana.

Es tan importante lo que se puede descubrir en este

acelerador de partículas que en Estados Unidos trabajan a toda marcha en su propio acelerador, que tiene ya 25 años de existencia y es mucho más lento, pero que aún no ha destruido el mundo. En el LHC europeo hoy hacen su pasantía centenares de jóvenes científicos de 35 países, incluyendo decenas de latinoamericanos, entre ellos de la vecina universidad colombiana de Nariño.

Allí están puestos los ojos del mundo y, que sepamos, no hay ningún ecuatoriano. Pareciera que aquí todavía la ciencia es mala palabra. Muchos profesores e incluso algunos estudiantes continúan negándose a que en las universidades se les exija un aprendizaje de calidad y se los evalúe. Por su parte, los medios de comunicación creen que la divulgación científica es para snobs del Primer Mundo, y así le dan más espacio a los esotéricos que a los físicos, más credibilidad a los astrólogos que a los astrónomos. Y a los chicos les contamos historias de aparecidos , ovnis y milagros como si fuesen verdades. ¿Cómo entonces dejar de ser un país que exporta banano y compra tecnología para pocos?

Descubriendo los engranajes del Universo

Alguna gente elige la política, el periodismo o la poesía para luchar por un mundo mejor. Otros eligen la ciencia. La inmensa mayoría de los científicos son gente como nosotros: tienen un hogar y una familia, sueños y deudas, se ríen y sufren como todos, ¿por qué entonces querrían destruir el planeta?

Cuando estudiaba la estructura de los átomos, el hoy famoso Rutherford decía: “somos como niños que necesitamos desmontar pieza por pieza un reloj para saber cómo funciona”. Parece, entonces, que tras un largo siglo de progreso de la física estamos a punto de conocer una pieza clave del reloj cósmico. Si como todo parece indicarlo el conocimiento obtenido ayudará a toda la Humanidad a vivir mejor y a cuidar de su planeta, el desafío al miedo y a los fanáticos religiosos habrá valido la pena.

Y en el LHC, algunos jóvenes físicos abandonaron por un momento sus incomprensibles ecuaciones para cantar un rap que explica lo que buscan con sus experimentos. Lo compuso una chica científica, propietaria también de evidentes habilidades musicales. Millones de otros jóvenes ya lo han visto en Yotube. Es una manera simpática de divulgar la ciencia, de compartir ese conocimiento que tanto miedo les da a los que quieren seguir manteniendo su poder sobre la sociedad. Disfrútenlo.

1) http://www.publico.es/ciencias/259658/piense/lhc/destruira/tierra/gilipollas

2) Génesis, 2:17

3) http://www.caracol.com.co/nota.aspx?id=669009


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viernes, 30 de octubre de 2009

El alma. ¿Existe la reencarnación?

Los 21 gramos y el origen racista de una creencia
New Age

Una encuesta que encargamos en el 2006 concluyó que casi la mitad de los ecuatorianos (49,6%) creía en la reencarnación. Dato curioso si consideramos que al menos un 90% de la población dice ser cristiana; es decir, cree que las almas tienen un solo uso y luego se van por toda la eternidad al cielo o al infierno.

Por el contrario, los teóricos de la reencarnación sostienen que existe un número limitado de almas que -por decirlo a la manera ecológica- se reciclan, dejando vacío el cuerpo muerto para posesionarse de una nueva vida, humana o animal.

De entrada, y para seguir un razonamiento lógico, hay que comenzar por la nada sencilla pregunta ¿existe el alma? Para la totalidad de las religiones mayoritarias del mundo la respuesta es sí. Para la ciencia en cambio, la respuesta es que no existe la menor evidencia.

En algún momento se habló de la existencia de una prueba:

los 21 gramos que el cuerpo perdería con su último suspiro. Esta caprichosa cifra sería el resultado de un extraño experimento realizado a principios del siglo pasado por el doctor Duncan Macdougall. Pesó a cinco enfermos agonizantes y los resultados oscilaron entre 10 y 42 gramos. Sólo el primero de los fallecidos perdió los famosos 21 gramos. Y para verificar sus resultados envenenó a una docena de perros sanos, aunque no pudo comprobar nada (1). Años más tarde, intentó fotografiar el alma saliendo del cuerpo, por supuesto, infructuosamente. Sin embargo, la leyenda sobre su “descubrimiento” sobrevive hasta hoy y hasta mereció el título de una película.

Más recientemente, el premio Nobel de Medicina Francis Crick –nada menos que el coautor del descubrimiento de la estructura del ADN- encontró que al morirnos se desvanecen millones de nuestros neurotransmisores, moléculas que tienen peso y son la base del sistema de comunicaciones entre las neuronas. Esa podría ser lo más parecido al “alma” desde el punto de vista de la Ciencia, es decir, de lo que está probado.

¿Y de dónde salió la creencia en la reencarnación?

En 1968, los cuatro tipos más famosos del mundo de entonces se recluyen en una comunidad del norte de la India. Los Beatles, guiados por el gurú Maharishi, han ido a aprender meditación para alejarse de las drogas. El impacto mediático que tuvo ese viaje provocó que millones de jóvenes hippies occidentales comenzaran a interesarse por el misticismo hindú con su prédica del amor y el desprendimiento

de los bienes materiales. Algunos de esos jóvenes son hoy prósperos empresarios que viven del negocio de la New Age. Tan sólo emulan al multimillonario gurú, quien murió apenas el año pasado en su modesta mansión holandesa de 200 habitaciones.

La moda de la Nueva Era y la espiritualidad aparece en un momento de crisis y descrédito de las religiones tradicionales, anquilosadas en sus prédicas conservadoras mientras el mundo parecía incendiarse con el Mayo francés, la guerra de Vietnam y la guerrilla del Che. Los jóvenes rebeldes enarbolaban las banderas del amor libre y el “prohibido prohibir”, y el movimiento de la Nueva Era con su rechazo a todo lo establecido -incluyendo la ciencia- fue la respuesta que encontraron.

La base religiosa de la Nueva Era puede encontrarse en el hinduísmo, una religión que en apariencia predica la paz y la espiritualidad individual para que el alma se despoje de su carga (karma) de las vidas anteriores y así alcanzar su liberación definitiva. Pero lo que esconden quienes lo predican, es el origen racista y cruel de esta creencia.

La llegada de los proto-nazis

Hacia el 1500 antes de Cristo los arios, un pueblo venido del norte, invade la India. Guerreros de piel blanca procedentes de las estepas rusas que utilizaban armas de hierro y carros de combate, derrotaron fácilmente a los nativos drávidas empujándolos cada vez más al sur. Los drávidas, de piel oscura, siguen siendo numerosos en esa región del subcontinente.

Para los rubios arios, los drávidas eran repugnantes subhumanos con los que no debían mezclarse, y por esa razón impusieron el sistema de castas que aún perdura. Las tres castas superiores de la aristocracia (sacerdotes, guerreros y comerciantes) estaban reservadas para ellos. Las demás eran para los nativos, que constituían la inmensa mayoría de la población. La mezcla de razas estaba prohibida. Quienes la quebrantaban (y sus hijos) pasaban a convertirse en descastados, los parias, o condenados a una virtual esclavitud . Así quedaron consagradas en la ley de Manu y el libro sagrado más antiguo, el Rig Veda.

La segunda etapa de la conquista vino a través de la religión. La creencia en la reencarnación es impuesta hacia el año 500 a.C. cuando los nativos comienzan a rebelarse. En otro libro sagrado, el Bhaghavad Gita, el propio dios Krishna explica a los mortales qué es la reencarnación.Se afirma además que la sociedad de castas no fue impuesta por los invasores arios, sino que es un designio divino. Cada cual tiene su lugar en la sociedad por voluntad de los dioses y si somos pobres y oprimidos es porque estamos pagando las culpas de vidas pasadas. Es el famoso karma. El campesino, entonces, debe aceptar resignadamente la explotación y el maltrato del señor feudal, porque rebelarse le impedirá escalar de casta en la próxima reencarnación y por lo tanto alejarse del ansiado nirvana.

Si por el contrario, desobedecemos la voluntad de los dioses, en nuestra próxima vida tendremos una reencarnación aún más desgraciada. En una cucaracha, un cerdo o en tal vez en Michael Jackson…

El fatalismo de un destino inexorable llevó a los pobres a la sumisión, y la sumisión a mantener el terriblemente injusto sistema de clases que virtualmente no ha cambiado en treinta siglos. En la India los parias constituyen la casi totalidad de la población más miserable: 160 millones de personas. La Unesco dice que hasta hoy “la casta se utiliza a menudo como un mecanismo de explotación económica” (2).

Los parias ni siquiera pueden atravesar las zonas residenciales donde viven las castas superiores, aunque se trate de gente casi tan pobre como ellos.

Durante un viaje por la India se me ocurrió entrar a filmar en una villa miseria habitada por parias. El guía, de una casta superior, se negó tajantemente a acompañarme. Pronto me vi rodeado por decenas de chicos curiosos y famélicos con quienes bromeamos un rato, ellos mirando por la lente de la cámara y yo jugando a despeinarlos. Al regresar al coche, y en todo el trayecto hasta el hotel, el guía apenas me dirigió la palabra y hasta se negó a darme la mano que le extendí sin la menor inocencia. Su repugnancia era más fuerte que su sentido del deber: también yo estaba contaminado.

Y finalmente, algunas cuestiones de lógica

¿Cuántas almas hay para repartir? Cuando se inventó la teoría de la reencarnación , en el mundo vivían unas 100 millones de personas. Actualmente la población del planeta llegó a los 7 mil millones. ¿De dónde sacaron sus almas esas nuevas 6,9 mil millones de personas?

Hoy en día, psicólogos que siguen a Brian Weiss -psiquiatra New Age, millonario autor de libros- aseguran poder hipnotizar a sus pacientes para transportarlos a sus vidas pasadas y así conocer el origen de sus problemas actuales y curarlas hasta de sus fobias.

Bailarinas egipcias, guerreros al estilo Conan el Bárbaro, reyes, Juanas de Arco, y cualquier otro estereotipo salido de Hollywood, todos son buenos para vender sesiones de cuarenta dólares la hora. Personalmente conocemos a dos princesas del Renacimiento y un lugarteniente de Colón, pero hasta ahora a nadie que haya tenido una vida más prosaica, digamos un niño indio o chino muertos prematuramente. Por la ley de las probabilidades, al menos una de cada tres personas que alguna vez vivieron en el planeta tendría que tener ese origen y gran parte de ellos haber muerto antes de llegar a la madurez. Pero claro, su corta y trágica vida no emocionaría a nadie.

Cuando se les pregunta a estas personas que hicieron una “regresión” cómo era su vida pasada, solo pueden contestar vaguedades y tal vez algún nombre que recuerden de alguna película. Pero si los interrogamos sobre qué cultivaban y comían, cómo se llamaba el rey de aquella época, qué idioma hablaban, o qué moneda utilizaban, verán cómo pierden súbitamente la memoria. ¿Cómo es que nadie se reencarna en Cleopatra para decirnos dónde está su tumba? ¿O en San Martín o Bolívar para informarnos qué conversaron en Guayaquil? ¿Uno de los doce apóstoles para contarnos con detalles la vida de Jesús?

Hoy, con el avance en el conocimiento de las leyes de la genética, sabemos que buena parte de nuestro carácter y comportamiento (en esencia, lo que los creyentes llaman “alma”) es heredado. Un estudio de más de treinta años realizado por científicos del Instituto Karolisnka de Suecia, ha demostrado que enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia y el trastorno bipolar están estrechamente relacionadas con la herencia genética (3). O será que los hijos de esquizofrénicos, por pura casualidad, al nacer reciben casi siempre el alma de un esquizofrénico muerto que pasaba por ahí cerca.Estudios similares ha hecho la Universidad de Duke para la depresión, la ansiedad y la dependencia de las drogas y el alcohol.

Creer en la resurrección del alma o en la reencarnación sigue siendo solo un reflejo de la soberbia humana. Imaginamos ser tan importantes que no podemos tolerar la idea de que una vez que nos morimos, estaremos muertos para siempre.

Y algo más. Por lo menos los hindúes son coherentes en sus creencias y no comen carne. Si usted cree en la reencarnación, ¿por qué come pollo? (o vaca o chancho). Tal vez lo que está en su plato haya sido la reencarnación de algún pariente lejano.

(1) New York Times, archivos de 1907. http://query.nytimes.com/mem/archive free/pdf?res=9D07E5DC123EE033A25752C1A9659C946697D6CF

(2) “El apartheid oculto de la India”, Correo de la Unesco. http://www.unesco.org/courier/2001_09/sp/doss22.htm

(3) http://www.eluniverso.com/2009/01/16/1/1384/328BFC8B49E446C5B9AB4A57B8FB6654.html


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sábado, 24 de octubre de 2009

Grandes mitos que circulan en Internet

Nos han llegado algunas preguntas sobre la veracidad de estos correos que están circulando. Ninguno de ellos es nuevo, sólo son refritos de mitos que, como los zombies, cada cierto tiempo vuelven a cobrar vida. En su mayoría los hoax (o engaños) buscan atemorizar o escandalizar, para que cándidamente los reenviemos y así recoger direcciones de correos de los incautos. Luego, las venden como base de datos a las empresas que envían publicidad.

Otros buscan propagar creencias religiosas o de sectas, y otros más, difundir rumores para destruir a la competencia comercial o política. Hay consejos sobre salud escritos por improvisados o delirantes que pueden causar mucho daño. Y también están las estafas, así es que mucho cuidado con lo que replicamos. Por lo pronto aquí van ocho hoax, y seguramente pronto habrán más para investigar.

Marcar al revés la clave del cajero

El mito: Si te secuestran y te llevan a un cajero automático, con sólo digitar la clave al revés te entregarán la plata, pero al mismo tiempo se activará una alarma y la policía aparecerá en un santiamén para salvarte y darle su merecido al delincuente.

La verdad: Bueno sería, pero lo cierto es que ya la Asociación de Bancos nos ha desmentido que esto sea cierto. Si marcas la clave al revés, lo único que sucederá es que después de tres intentos el cajero te retendrá la tarjeta, y de yapa el ladrón te pegará una soberana paliza. Además, ¿y si tu clave es un palíndromo, por ejemplo, 4664? Pues salado…

El agua embotellada causa cáncer

El mito: Se cita un estudio realizado por la Universidad Jhon Hopkins, que alerta sobre el riesgo de usar envases plásticos para almacenar agua o calentar alimentos en el microondas, puesto que liberan dioxinas, sustancia que causa cáncer.

La verdad: Este mensaje fue creado en Estados Unidos en el 2001 y es una completa falsedad. Por empezar se equivocaron al nombrar la universidad: no existe una institución llamada John Hopkins, sino Johns con “s”. Además, la propia Universidad ha negado en su página web la existencia de tal estudio: http://www.jhsph.edu/dioxins

Monstruos marinos

El mito: En las costas de México, o de Venezuela, o de donde sea, unos pescadores han recuperado el cadáver de una sirena, bastante feíta por cierto. Colmillos feroces, aletas por orejas y cola de pez. Otra versión, con otra foto, muestra un cuerpo más pequeño pero igual de horrible.

La verdad: Las fotos y los presuntos cadáveres pertenecen a un escultor llamado Juan Cabana. Su trabajo está alojado en esta web: http://www.thefeejeemermaid.com/ Allí podrán ver una amplia variedad de seres monstruosos a la venta.

El ”golpe de perfume”

El mito: En el centro comercial xx, a una amiga y luego al afectado le hicieron oler un perfume que en realidad era Axter. Las víctimas se desmayaron y los ladrones les robaron todo.

La verdad: Aunque uno busque días enteros en la red, el único Axter que existe es una membrana para impermeabilizar techos. En realidad esta leyenda urbana circula ya desde 1999 y el producto utilizado se llamaba…éter. Originalmente publicado en inglés sobre un hecho similar sucedido a una mujer en Mobile, Alabama, a quien le habrían robado 800 dólares. Pero el análisis toxicológico efectuado por la policía no reveló ninguna sustancia extraña en su sangre. Desde allí el rumor fue difundido por Internet, bajó a México donde se le agregaron algunos detalles, y finalmente llegó aquí con el nombre del sitio adaptado. El original está en http://urbanlegends.about.com/od/crime/a/perfume_scam.htm

Consejos para mejorar el cerebro

El mito: Si fumas o no tienes pensamientos estimulantes tu cerebro disminuye de tamaño. Comer en exceso causa baja capacidad mental. Comer azúcar interfiere en el desarrollo del cerebro. Dormir poco mata nuestras neuronas. Inhalar aire contaminado disminuye la eficiencia cerebral.

La verdad: ¿Que quién se va a creer semejantes tonterías? Pues mucha gente, a juzgar por la cantidad de sitios web donde encontré reproducido esto. Bueno, por si hace falta aclararlo, el cerebro no se encoge. Las neuronas no se pierden ni se mueren, sino que con la edad o con el alcohol (y peor con los dos) y con algunas enfermedades degenerativas van perdiendo su capacidad para conectarse con otras.

Comer mucho -y en especial azúcar- engorda, pero que sepamos, no causa retraso mental. Si razonáramos así, los niños peor alimentados deberían ser los más inteligentes. Dormir “poco” es relativo. Existe un gen que maneja los tiempos que una persona necesita descansar. Si en exámenes universitarios dormimos poco para estudiar, ¿eso quiere decir que cuánto más estudiamos y menos dormimos nos hacemos menos inteligentes?

Y si mantener conversaciones inteligentes estimula la “eficiencia cerebral”, entonces el que escribió este correo debe charlar con las piedras. Porque como dijo mi amiga Marcela, en broma, “si investigaras más, más te crecería el cerebro”. Para saber más sobre la vida de las neuronas, ir a http://www.nia.nih.gov/Alzheimers/Publications/LaEnfermedaddeAlzheimer/Parte1/neuronas.htm

Espía las conversaciones de tus amigos

El mito: En este correo transcriben un link al que si accedes y te inscribes puedes conocer la clave de acceso al buzón de tu novia/o, esposa/o y leer sus cartas y chats.

La verdad: ¡Mucho cuidado con esto, es una estafa!. Cuando uno va a la página que mencionan, te piden que escribas tu dirección de correo y tu password. Y el espiado pasas a ser tú. Se llama phishing y por este medio los piratas pueden copiar tu número de tarjeta de crédito o robarte la cuenta para enviar correo basura. La curiosidad mata al gato. Es cierto que existen programas que permiten seguir en tiempo real las conversaciones ajenas en el chat (sniffer), pero eso, aunque menos riesgoso, es también de una completa bajeza moral.

Tráfico de órganos

El mito: En cierto cruce de carreteras de cierto país, se descubre que un camión congelador de cierta conocida empresa transportaba los cadáveres de niños a quienes les habían quitado los órganos. Las autoridades esconden la noticia.

La verdad: Existen versiones para todos los gustos de esta leyenda urbana. En México, sucedió en los cruces de las carreteras Matamoros-Saltillo, pero también en Colima-Jalisco, Rioverde-San Luis y Arriaga-Tuxla, entre otras. En Perú, en la carretera Cañete-Lima. En Panamá, cerca de la frontera con Colombia. En Venezuela, entre Pedrera y Táchira… Es tan vieja como que su primera versión comenzó a circular al menos en noviembre de 2003.

Tercer secreto de la Virgen de Fátima

El mito: Según un correo que circula en formato Power point, ya se reveló el tercer secreto que la Virgen de Fátima habría dejado a la pastorcita Lucía advirtiendo a la Humanidad sobre la llegada del fin del mundo. Entre otras lindezas propias de su infinita bondad, le habría dicho: “Dios castigará a los hombres con mayor severidad como no había hecho con el diluvio”. Y al final agrega se desatará una guerra nuclear, y que habrá un gran terremoto de ¡ocho horas de duración! Luego ”la oscuridad caerá sobre nosotros durante tres días” por lo que hay que mantener la puerta cerrada, no abrirle a nadie y prenderle velas. Y los que sobrevivan, “empezará a vivir en una nueva era” . Recomiendan entonces rezar bastante e ir a misa con frecuencia para salvarse…

La verdad: Este correo es tan viejo como que esto iba a suceder en el 2005. Ahora sólo le cambiaron de fecha. Frente a semejante cuento de terror, la realidad es muy sencilla: nada de lo que allí se dice es cierto.

El llamado “Tercer secreto de Fátima” ya fue revelado en el 2000 y publicado íntegro por el Vaticano. Sólo habla de una visión en la que un grupo de obispos, curas y monjas suben por una montaña y donde un Papa es muerto a tiros y flechazos por soldados. Un par de ángeles recogen su sangre en jarras y con ella riegan las almas que van al cielo. Y eso es todo.Está escrito de puño y letra por Lucía, la pastorcita devenida en monja. Pueden leerlo en http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20000626_message-fatima_sp.html

Y de yapa, una vez más, ¡el MSN no se va a cerrar, ni hay que pagar, ni enviar mensajes! Por favor, créanme que ese mensaje es casi tan viejo como Internet.

Como bonus les enviamos los enlaces para ver más mitos, en este programa antiguo subido en Youtube en tres partes:

http://www.youtube.com/watch?v=FCmIPVpCPLA

http://www.youtube.com/watch?v=wNkQpkvm8Ak&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=Hvvk1I_5PW8&feature=related



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