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domingo, 17 de enero de 2010

Las canciones satánicas: cuando el diablo se mete por las orejas

Como decíamos en el artículo de la semana pasada, la teoría de los mensajes subliminales tiene mucho de paranoia y poco de lógica. Porque la idea de que existe una conspiracion para dominar nuestra mente puede enfermarnos y hacernos ver enemigos por todas partes: desde los marcianos hasta el diablo.

Esta teoría ya fue desmentida por la ciencia y hasta por su propio autor, pero sobrevive y es utilizada por ciertos grupos de cristianos fundamentalistas para sembrar el miedo, captar fieles y vender exorcismos que se transmiten en vivo. Ellos son quienes fomentan la idea de que a través de la música nos meten mensajes “satánicos” de manera subliminal. Claro, parten de dar por sentada otra superstición: que el diablo existe y que anda tratando de tentar a las mentes más jóvenes. El demonio actúa a través de Pókemon y el Gato Cósmico, los dibujos de Disney y Hello Kitty, el rock y las películas que no alaban a Dios.

Son gente como el pastor Pat Robertson, fundador del Club 700 y aliado incondicional de Geroge W. Bush, quien apenas después de la tragedia en Haití dijo que se trataba de una venganza divina porque los haitianos hicieron ¡un pacto con el diablo para liberarse de la esclavitud francesa! (1).

La mayoría de esta gente claramente paranoica son líderes evangélicos, pero también los hay católicos fundamentalistas. Para todos ellos son satánicas las canciones de Shakira, Maná, Arjona, Luis Miguel, Juanes, Thalía, Alejandro Sanz y hasta los angelitos Jonas Brothers. Todos ellos tendrían un acuerdo con el Maligno para ser exitosos, a cambio de su alma (¿?) La lista es interminable y retrocede hasta ¡Los Beatles! (2). Los mayores deben recordar que también el rock era considerado satánico en los 70`s, y antes el tango, y antes...

Entonces, como la mano del diablo está en casi toda la música, proponen que sólo escuchemos cantos con contenido religioso. Así es que a vaciar los Ipods y a rellenarlos con himnos y salmos (preferentemente en latín, claro).

Preguntas de lógica pura

La web está llena de páginas que aseguran que escuchando las canciones invertidas se detectan mensajes satánicos tales como “esta noche alabo al oscuro” o tonterías semejantes.

Sobre esto, tres reflexiones: en primer lugar, hay que ser auténticos genios para escribir al revés y que la letra sea comprensible en una u otra dirección. En segundo lugar, si el cerebro captara las palabras al revés ¿cómo las entendería al derecho? Y en tercer lugar, ¡hay que estar muy enfermo y/o muy desocupado para andar escuchando canciones al revés y buscándoles significados ocultos!

Entonces, si creen que los mensaje subliminales realmente funcionan ¿por qué no prueban de predicar sus sermones al revés? ¿O meter mensajes como “el diablo es malo, muy malo” con las letras invertidas? ¿No será que ya lo están haciendo y así todavía llevan gente a sus iglesias?

También es cierto que hay algunos grupos que dicen componer música satánica (aunque con las letras al derecho, no al revés) que paradójicamente parten de la misma idea supersticiosa: que existe un ser invisible con cuernos y cola que es muy malvado y que administra un spa bajo tierra. Lo irónico de esto es que no venden, ni por lejos, tantos discos como los cantantes mencionados más arriba. Tal vez el diablo hace pactos con la gente equivocada o le está fallando el marketing …

La explicación científica

Nuestro cerebro tiende siempre a encontrar un sentido a imágenes o sonidos que no los tienen. Este fenómeno se llama “pareidolia”. Lo hacemos, por ejemplo, cuando miramos las nubes o formaciones rocosas y empezamos a encontrarles formas conocidas. ¿No les ha sucedido que varias personas ven formas diferentes y no se ponen de acuerdo en decidir a qué se parecen, si a una oveja o a una ballena?

Bueno, y a veces no encontramos nada familiar al principio, hasta que alguien nos dice qué debemos ver o escuchar. Hagan ustedes la prueba. Pueden bajarse de la red programas de edición musical como Acoustica (3) u otros para invertir una canción. Si la escuchan varias veces van a empezar a encontrar palabras y hasta frases enteras, y sobre todo si alguien les dice qué tienen que escuchar y dónde. Y mejor aún si les hacen leer lo que deben oir.De lo contrario el truco no funciona. Yotube está lleno de videos que denuncian la "música satánica" y algunos con millones de visitantes...

Pongan al revés, por ejemplo, la difícilmente satánica “Los pollitos dicen” y verán que después de cuatro o cinco veces escucharán frases como “nacido del dios sol”. Ya se los dije así es que seguro que las escuchan. Yo lo conseguí con ocho de ocho personas, aunque algunos se demoraron más que otros. Hay quienes oyen mensajes sexuales en las canciones infantiles del dinosaurio Barney y la Abejita Maya (4) (a ver, un psicólogo que analice la cabeza de esta gente obsesionada por el sexo); y un pastor asegura en su sermón que las Barbies hacen señas satánicas, y que él salvó a una niña que estuvo a punto de ser asesinada…¡por una muñeca de Xuxa! (5). Prueben también con el himno nacional y hasta con música religiosa. Si buscan con ganas van a encontrar cosas raras y sin sentido, lo demás lo hace el miedo al diablo que nos meten en la cabeza desde niños.

Caníbales, por amor a Dios

A la gente sana reconocer algunas palabras como esas no las lleva a buscarles algún sentido oculto y pensar que es una obra diabólica. Pero a los fanáticos sí. Por eso, ahora se cuestionan entre esos mismos grupos religiosos. Conocidos intérpretes de musica cristiana como el Grupo Rojo, Marcos Witt, Jesús Adrian Romero también son acusados de satanismo e idolatría con linduras como estas:

“Con sus mensajes subliminales, el cantante Marcos Witt busca arrastrar a la iglesia cristiana al ecumenismo satánico... es la preparación de la llegada del Anticristo.” (6)

Para confirmarlo, pueden ver estos videos (7), o esta página donde algún trastornado analiza una canción religiosa llamada “Popurrí, alegría con el Señor”. Dicen que oyéndola al revés comienza diciendo “seis, seis, seis” y después “aqui tenemos al demoni... oh si al demoni... oh si, es ese. aqui tenemos al demoni... oh si... te oye... oh si, es ése.” (8) No hace falta decir más, ¿verdad?

En su lucha por conseguir adeptos, y con ello dinero y poder, se ha desatado en el Internet una guerra virtual de acusaciones, contraacusaciones y divisiones en miles de pequeña sectas que se devoran entre sí. Se diría que han decidido ignorar el mensaje de paz y de tolerancia que dejó un tal Jesús de Nazaret.Entonces, lo más probable es que el diablo no esté en las canciones que denuncian, sino dentro de su propia cabeza.

Y si el demonio existe o no, será tema de un próximo artículo. Porque según la Biblia, existió, pero ¡ya estaría muerto!

Hasta la próxima.

1) http://www.publico.es/internacional/285813/patrobertson/haiti/maldito/pactodiablo

2) http://www.santuario.com.ar/paginas/sublim2_diablovoz.html

3) http://acoustica-se.smartcode.com/info.html

4) http://www.youtube.com/watch?v=OFP6E_gJNR4&feature=related

5) http://www.youtube.com/watch?v=Ns-6v6UhpuI

6) http://www.nosotros.cl

7) http://www.nuestraradio.org/apostasia.php

8) http://www.santuario.com.ar/paginas/subli_caris.html


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domingo, 10 de enero de 2010

Mensajes subliminales: ¿alguien está manipulando nuestro cerebro?


Créase o no, en por lo menos uno de los proyectos de Ley de Comunicación que se presentaron en la Asamblea, dice textualmente que se prohíbe “el uso de técnicas publicitarias subliminales…”. Nos parece increíble que este viejo mito aún persista más allá de toda lógica. Veamos cuál es la verdad.

Se considera que la información subliminal es aquella que el cerebro no puede procesar de manera consciente, y que por lo tanto es asimilada sin criterio, y nos lleva a actuar mecánicamente siguiendo las órdenes que nos han dado. El mito de la existencia de mensajes subliminales incrustados en la publicidad nació en 1957, cuando James Vicary, un desconocido publicista estadounidense aseguró que había hecho un experimento en un cine poniendo dos mensajes en la película: “tome Coca Cola” y “coma palomitas de maíz”. Vicary aseguró que las ventas se habian incrementado notablemente. Poco despues otro publicista, llamado Vance Packard escribe un libro sobre los mensajes ocultos en la publicidad citando este expermiento sin molestarse en comprobarlo (1).

Mientras Vicary y Packard se hacían famosos, la teoría asombró y preocupó a mucha gente, incluyendo al gobierno estadounidense que estaba en plena paranoia de la guerra fría contra los rusos. Se sancionó una ley que prohibía estos mensajes, al tiempo que la CIA estudiaba si se la podía usar contra el enemigo.

Pero semejante afirmación debía ser puesta a prueba, así es que un investigador social trató de repetir el experimento junto con Vicary. El fracaso fue absoluto, y desde entonces -hasta hoy- todos los estudios hechos demostraron que los mensajes subliminales no funcionan. El último y más grande de todos fue en 1996 e incluyó una comparación de los resultados de 23 experimentos diferentes (2).

Y eso a pesar de que cinco años después, en 1962, el autor reconoció que todo era mentira y explicó por qué lo había hecho:

“Yo tenía una buena idea para vender: usar los espacios de las películas para introducir mensajes comerciales sin tener que interrumpirlas. Era sólo un truco que no sabíamos si funcionaría, pero la prensa filtró el borrador de un estudio que tenía unos pocos datos que no eran significativos…” (3).

Revista Advertising Age, septiembre de 1962

Está claro que todo se trataba de una fábula, un truco que le sirvió para salavar a su empresa de la bancarrota inminente. Por eso hoy, en casi todas las universidades, esta absurda teoria pasó al basurero de la historia.

Así funcionaría todo mejor

Pero lo gracioso del caso es que mucha gente las sigue creyendo. Tal vez porque nos encantan las teorías de los complots. Dicen que estos mensajes entran directamente al inconsciente y modifican nuestro comportamiento sin que nos demos cuenta. Basados en esta técnica se ofrece todo tipo de cursos para aprender inglés, dejar de fumar y hasta bajar de peso. Nada de esto tiene la menor base científica.

Sencillamente no funcionan porque nuestro cerebro recibe a diario cientos de estímulos transmitidos por los sentidos. Sólo cuando las neuronas reciben estos mensajes, se activan y les dan algún significado. Pero un ruido muy leve o una imagen demasiado rápida no llega a excitar a las neuronas, y si lo hace, tampoco logramos entender de qué se trata. Entonces, el cerebro decide no procesarlas y simplemente las desecha. Y aún así, las que acceden al cerebro, son procesadas conscientemente, como se ha descubierto en un reciente estudio (4). Por eso, todos los publicistas saben que los mensajes publicitarios son eficaces sólo cuando se repiten y logran fijarse en la memoria de los compradores.

Un mundo feliz

Por si queda alguna duda, supongamos por un momento que los mensajes subliminales funcionaran, ¿qué pasaría?

-Si dos empresas competidoras (digamos Coca y Pepsi) utilizaran mensajes subliminales, ¿por cuál de los dos productos nos decidiríamos?

-Si los mensajes subliminales existieran, ninguna empresa bajaría sus ventas ni quebraría, ¿verdad?

-Podríamos eliminar los crímenes poniendo mensajes televisivos subliminales que digan “no robes” o, “no mates”

-Los políticos con los mejores publicistas ganarían todas las elecciones que quisieran (“Cuchuflito es el mejor”)

-Los dictadores podría insertar palabras como “obedece”, "ama al general Montoto" o “no te quejes”, y los totalitarismos gobernarían el mundo desde hace rato; pero la verdad, pocos duran mucho, con monopolio de la propaganda y todo...

-Los fanáticos religiosos podrían sacar avisos que digan “abajo el diablo” o “dona dinero a tu pastor”

-Los estudiantes no tendrían que ir a clases: bastaría con que los profesores les grabaran discos con las lecciones para escucharlas mientras duermen.

-Los chicos tomarían la sopa (“la sopa es riiica”)

-Nadie botaría basura en las calles (“no seas chancho”)

y en medio de la pobreza y la desocupación todos tendríamos la sensación de ser felices (“sonríe” y el dibujo de una carita feliz)

Pero nada de eso sucede, aunque a muchos les gustaría que fuera cierto. Lo que pasa, sencillamente, es que no funcionan. Y esta teoría pseudo científica sólo sirve para enfermarnos de paranoia

Y a propósito de paranoia, la próxima semana hablaremos de las famosas y temibles “canciones satánicas”… ¡Qué miedo!

1) Packard, Vance: Los persuasores ocultos (1957)

2) Trappery, C. (1996), A meta-analysis of consumer choice and subliminal advertising, Psychology & Marketing

3) http://adage.com/article?article_id=98897

4) http://www.tendencias21.net/Los-mensajes-subliminales-son-procesados-de-manera-consciente-por-el-cerebro_a1236.html

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