sábado, 2 de enero de 2010

La señora de la esvástica

Los nazis y las supersticiones

Son imágenes borrosas de rubicundos alemanes que trepan por pedregosas colinas del Tíbet. Corre el año 1939 y el filme documenta las aventuras de una expedición que carga sus equipos en mulas y yaks. En las siguientes tomas se los ve ya en Lhasa, la capital. En el Techo del Mundo los teutones miden meticulosamente el diámetro de cráneos, la longitud de narices y quijadas de asustados hombres y mujeres de indudables rasgos asiáticos.

Es una decepción para el capitán Ernst Schafer, jefe de la expedición y hombre de confianza del todopoderoso Heinrich Himmler, el “capo” de las siniestras SS. ¿Qué buscan estos nazis tan lejos de su amada Alemania? Pues nada menos que los sobrevivientes de los primeros hombres que habrían poblado el planeta, los Atlantes, gigantes de larga vida, dueños de una avanzada tecnología y de los cuales descendían los arios.

Los nazis querían justificar sus mitos sobre la superioridad racial aria, y así preparar la eliminación de judíos, eslavos, gitanos e incluso de los blancos moral y físicamente “degenerados”. Faltan unos pocos meses para que los alemanes invadan Polonia, estalle la Segunda Guerra Mundial y se ponga en marcha el mayor genocidio de los tiempos modernos.

La aparición del nazismo tiene razones históricas, económica y políticas, pero su base ideológica está plagada de teorías pseudo científicas propias de una época en la que el esoterismo había calado profundamente en la intelectualidad alemana. Hoy, diversos historiadores atribuyen el origen de estas creencias a una mujer: Helena Blavatsky.

Helena Petrovna Blavatsky

En la actualidad casi olvidada, pero en su época famosa en toda Europa, Madame Blavatsky fue la ideóloga de una corriente filosófica que intentaba fusionar el pensamiento oriental con el occidental. Una especie de adelantada de lo que hoy conocemos como New Age.

Nacida en Rusia, aunque de padre alemán, se crió entre la nobleza que gobernaba para el zar. De joven aseguraba tener poderes psíquicos y su interés por lo esotérico la terminó llevando a la India y el Tíbet donde, un monje la habría iniciado en el budismo. De regreso en Europa publicó varias obras para exponer su filosofía sobre el Universo. En 1888 vio la luz “La doctrina secreta”, un enorme libro donde realizaba afirmaciones categóricas sin el menor fundamento científico.

Según ella, en un manuscrito muy antiguo y resistente –que por supuesto nadie más vio- se narraba que el mundo había conocido varias eras antes de la actual. En cada era habían surgido continentes que luego desaparecieron, incluyendo a los míticos Lemuria y Atlántida. Los antiguos atlantes estaban integrados por siete razas diferentes. Seis de ellas se mezclaron con animales (¿?) y así se formaron los grandes simios de los que descendemos los comunes mortales que no alcanzamos la categoría de seres humanos.

La séptima, la que se mantuvo “pura” era, por supuesto, la raza aria. En su particular teoría de la evolución, los arios habían perdido sus capacidades sobrenaturales (incluyendo la telepatía y un tercer ojo) pero desarrollaron grandes capacidades intelectuales. Estaban destinados a gobernar el mundo.Según ella, los arios incluían a germanos y anglosajones. Los semitas árabes y judíos también eran blancos, pero estaban “profundamente degenerados”. Por esa razón, para entrar en una nueva era, la del super hombre, la noble rusa llegaba a una conclusión ajustada a su perversa lógica: “la extinción de las razas inferiores es una necesidad kármica” (1).

Madame Blavatsky y un grupo de acólitos fundan la Sociedad Teosófica que tuvo una gran influencia en algunos círculos intelectuales de Europa y Estados Unidos. En 1891 Madame Blavatsky muere en medio de una gran polémica: se la acusa, con sobrados motivos, de charlatanería.

La locura de la "raza superior"

Pero su semilla echa brotes, sobre todo en Alemania, donde a los nacionalistas sus teorías calzan como anillo al dedo. Dos de sus seguidores, Guido von List y Lanz von Liebenfels, adaptan su doctrina y crean el ariosofismo. Dicen que los arios originales descienden de los atlantes, que aún existen y se refugian en elinterior de la Tierra, que es ¡hueca!. Creen que una de sus entradas está en el Tíbet. Los judíos son una raza corrompida por un espíritu maligno, y controlan Alemania y el mundo mediante el capitalismo y el comunismo. Ellos son los causantes de la humillante derrota de la Primera Guerra. Los arios alemanes se han degenerado por mezclar su sangre con razas inferiores.

Proponen entonces la poligamia para los arios puros y maternidades estatales para criar los hijos de las mujeres arias solteras. Peor que eso, para las razas subhumanas la esterilización, la esclavitud, su uso como bestias de carga, y hasta su incineración como sacrificio a los dioses. Von Liebenfels aseguraba que Hitler era uno de sus discípulos.

Con estas mismas ideas se crearía en 1918 la Sociedad Thule, que contará entre sus seguidores a destacados nazis como Rudolph Hess, vicepresidente de Hitler, y Heinrich Himmler, que al mando de las SS planificaría el exterminio de las “razas degeneradas” en los campos de concentración. El emblema de esta sociedad era una esvástica importada del Tibet por Madame Blavatsky, que para ella representaba la evolución de la vida y del Cosmos. Al incorporarla a las banderas nazis, Adolfo Hitler la definió como símbolo de “la misión de la lucha por la victoria del hombre ario”.

La mesa está servida. La profunda crisis que sacude a la sociedad alemana es un terreno fértil para la irracionalidad. Los nacional-socialistas ofrecen una explicación de las causas de su decadencia y una salida: la purificación de la raza. Ya tienen las excusas para derrotar la agitación comunista y unir al pueblo alemán detrás de un líder que los regresaría a la grandeza de un pasado que nunca existió.

El nazismo esotérico

Desde el fin de la Guerra, las investigaciones de los historiadores han ido revelando las extrañas conexiones de los líderes del partido nazi con todo tipo de creencias esotéricas. Muchas de ellas están ligadas al hinduísmo, lo cual tiene lógica si tomamos en cuenta que los antiguos arios invadieron la India y subyugaron a los pueblos originarios de piel más oscura. A los derrotados se les impuso el racista sistema de castas que aún perdura en el segundo país más poblado del planeta.

El propio Hitler era vegetariano y practicaba yoga. Rudolph Hess creía ciegamente en la astrología. A tal punto que en plena guerra voló a Inglaterra para negociar un acuerdo de paz porque según sus astrólogos la alineación de los astros era muy favorable. Los ingleses, menos creyentes, lo capturaron y lo encerraron en prisión hasta su muerte en 1987.

Joseph Goebbels, ministro de Propaganda, interpretaba las profecías de Nostradamus que le aseguraban la victoria al Fuhrer. Hubo locuras aún mayores de Heinrich Himmler y su grupo de esotéricos.

El jefe de las SS encargó a arqueólogos la búsqueda del martillo de Thor, el dios del trueno de la mitología escandinava (2). El estaba seguro que se trataba de un arma poderosísisma de los antiguos arios, perdida durante la decadencia. Seguramente era el “arma secreta” de la que hablaban los nazis al final de la guerra y que aseguraban trocaría en victoria la inexorable derrota que se avecinaba. Mientras tanto, en un desierto de Nuevo México, los estadounidenses preparan un arma nada mitológica: la bomba atómica.

El legado de Madame Blavatsky

No son pocos los mitos que la New Age y los esotéricos modernos han heredado de Helena Blavatsky, entre ellos la idea de que antes que las sociedades actuales existieron civilizaciones más avanzadas, destruidas por algún cataclismo. Eso ha sido fuente de inspiración para best sellers de misterios como los que escribió el ex hotelero suizo Erich Von Daniken.

Ella, además, vivió en un época de apogeo del espiritismo, la supuesta comunicación con los muertos. Y paraestar a la moda, afirmaba que sus obras le eran dictadas por los espíritus de monjes tibetanos a través de estados de ensoñación.

Hoy, un popular documental sobre física cuántica llamado What the Bleep Do We Know? (traducido como “Y tú que sabes”) es financiado y conducido por una medium estadounidense llamada Judith Kinght. La señora, que ha hecho muy buen dinero con sus afirmaciones de que nuestra conciencia puede modificar la realidad, dice que no es ella quien habla y enseña sino que canaliza el espíritu de Ramtha, un guerrero atlante muerto hace ¡13 mil años! (3).

Otro buen negocio es el de los llamados “niños índigo”, la idea de una super raza de chicos que nacen con genes llegados de otros planetas. Lee Carroll, uno de sus primeros divulgadores, sostiene que sus libros se los dicta telepáticamente Kryon, una entidad extraterrestre que orbita… Júpiter (4).

Ya ven: las creencias pseudo científicas y supersticiosas no son tan inocentes como parecen...

1)http://www.scribd.com/doc/11416288/Claves-Ocultas-Del-Nazismo

2) http://www.elpais.com/articulo/cultura/Himmler/busco/raza/aria/Espana/elpepucul/20080406elpepicul_1/Tes

3) http://www.ramtha.com/html/languages/spanish/media/faqs/jz/who.stm

4) http://www.kryonespanol.com/index.php?option=com_content&view=article&id=53:preguntas-y-respuestas-2007-1&catid=7:preguntas-y-respuestas&Itemid=7


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Cinco fraudes de ovnis y extraterrestres

sábado, 28 de noviembre de 2009

Cinco buenas razones para no creer en los horóscopos

Los más divertidos disparates de la astrología

La astrología apareció hace unos cuatro mil años, cuando aún se creía que nuestro planeta era el centro del Universo y que todas esas luces en el cielo nocturno eran dioses que presidían el magno acontecimiento. Las divinidades que estuvieran de turno serían las que determinarían el carácter y el destino de la criatura: Marte para el guerrero, Venus para el amor, Mercurio para el comerciante, etc, etc.

Bueno, hoy sabemos que ni somos el centro del cosmos ni esas lucecitas son dioses, sino planetas y estrellas muy lejanos. Y la ciencia nos ha demostrado que nuestro carácter está regido no por los astros, sino por la genética, el ambiente y las condiciones sociales.

Sin embargo, mucha gente sigue creyendo que los astros pueden influir en su vida, los periódicos continúan publicando horóscopos y ahora hasta podemos conocer qué nos pasará en el día con sólo enviar un mensaje por celular. Por eso, aquí haremos una corta lista de las pruebas que demuestran que la astrología es un viejo negocio sin fundamento. ¿Inofensivo? Tal vez en muchos casos, pero hay personas que se lo toman en serio y pueden arruinar su vida por completo como explicaremos más adelante.

*La influencia planetaria

Ningún astrólogo le dirá con claridad en qué consiste esa influencia. Los más descarados le dirán que es por la fuerza de la gravedad. Pero resulta que los doce signos y sus influencias se diseñaron cuando se desconocían tres planetas que no se ven a simple vista, por ejemplo, Urano, Neptuno y Plutón, que conocimos en los últimos tres siglos gracias a la invención del telescopio. Entonces ¿todos los horóscopos de los últimos 37 siglos estuvieron errados? Pues así parece.

Y aunque los astrólogos alegan que se actualizaron, ahora la tienen peor porque Plutón ya no es un planeta. Además, si fuera por la fuerza de la gravedad, la Luna sería la única influyente porque puede, por ejemplo, afectar las mareas. Pero la gravedad de planetas como Marte o Júpiter, no es suficiente ni para torcer el camino de una hormiga en la Tierra. Al momento de nuestro nacimiento, la fuerza que ejercen los parteros es miles de veces más potente. Entonces ¿ellos escriben nuestro futuro?

*Los signos del zodíaco no son 12, sino ¡13!

Ah, ¿no lo sabía?. El estudio científico de las constelaciones determinó que en realidad son 13. Hace ya tiempo que se agregó Ofiuco, que está ubicado entre Sagitario y Escorpio. Eso sucedió por el llamado “efecto de precesión” que sufre la posición del eje de la Tierra. Eso no se conocía en Babilonia hace cuatro mil años. Entonces, si usted nació entre la primera quincena de diciembre y de enero, usted es de…Ofiuco (1) . Claro, tendrá suerte si encuentra un horóscopo donde aparezca.

Pero además, todos los signos se han corrido en los últimos dos mil años casi exactamente un mes: por ejemplo Aries que comenzaba el 22 de marzo ahora comienza recién el 18 de abril, por lo tanto si usted era Aries, ¡ahora es Tauro!

Ofiuco les ha causado un lío tremendo a los astrólogos, que antes tenían todo ordenadito: los 12 signos se dividían en cuatro elementos equilibrados (aire, tierra, agua y fuego) y además se correspondían con los apóstoles, y así algunos le daban un cierto aspecto religioso. Pero ahora con 13, ya no hay cómo equilibrar nada. Y encima ¡es un número de mala suerte!

*La personalidad

Si los supuestos 12 signos zodiacales determinaran nuestra personalidad, habría unas 550 millones de personas en el mundo con idéntico carácter y temperamento. Por ejemplo, estos personajes comparten el mismo signo: Gorbachov y Kurt Cobain; Maradona y el filósofo Bertrand Russell; Paul McCartney y John Wayne; Nostradamus y “Mr. Bean”; Hitler y Malcolm X…

Pero supongamos que la personalidad sea determinada por

el día exacto del nacimiento. En ese caso, hay que recurrir a comparar gemelos. ¿Conoce usted hermanos gemelos que tengan el mismo carácter? Hace algún tiempo entrevistamos a un par de muchachos que no podían ser más diferentes: uno era religioso, vestía de traje y corbata y vendía autos. El otro es mimo callejero, ateo y fanático del rock.

Hicimos otro experimento con una conocida astróloga quiteña. Llevamos a un cómplice, quien le aseguró haber nacido el 10 de marzo de 1957, y por alguna casualidad, en Arabia Saudita. La carta astral de Piscis para ese día, según esta buena señora decía textualmente: ”usted tiene un personalidad tranquila, sensible y amorosa. Es bueno por naturaleza y nunca podría ser un rebelde. Incapaz de matar una mosca o crear conflictos en ningún lugar”. Pues bien, esa no era la fecha y lugar de nacimiento de nuestro amigo sino de…¡Osama Bin Laden!

*La compatibilidad

Otro gran mito inventado por los astrólogos es que existen signos compatibles e incompatibles. Por ejemplo, los de “tierra” son compatibles con los de “tierra” y con los de “agua” porque se pueden mezclar, los de “fuego” con los de “aire” porque el viento los aviva (¡), etc.

Entonces, los signos compatibles aseguran matrimonios felices y duraderos, y los incompatibles divorcio en puerta. Para comprobarlo, el psicólogo Bernard Silverman hizo un estudio brillante. Durante dos años recogió los registros de 2.978 parejas que se casaron y 478 parejas que se divorciaron en el estado de Michigan, Estados Unidos. Y no encontró la menor correlación porque aquellos que habían nacido bajo signos "compatibles" se casaron -y se divorciaron- tan seguido como los que pertenecían a signos supuestamente "incompatibles". (1)

Veamos si funciona: aquí les proponemos algunas parejas compatibles, acorde con un horóscopo online (2):


George W. Bush y Osama Bin Laden: “Piscis y Cáncer tienen mucho en común, especialmente en cuanto a compatibilidad emocional. Ambos signos se entienden instintivamente entre sí y sienten las necesidades del otro, y ambos son cariñosos. Existe un fuerte lazo kármico entre ambos”.


George W. Bush y Saddam Hussein: “Esta combinación es una de las más compatibles tanto para Cáncer como para Tauro”.


Benedicto XVI y Madona: “La compatibilidad es alta y Aries y Leo pueden esperar compartir una gran vida social y una relación de compromiso a largo plazo, si consiguen compartir el protagonismo.”



Hugo Chávez y Alvaro Uribe:

“En principio esta combinación es bastante compatible. Tanto Cáncer como Leo tienen un ego bastante frágil, son vulnerables y no encajan bien la crítica porque se ofenden con facilidad. Ambos signos necesitan cariño…”


Y de yapa: Rafael Correa es de Aries. Las estrellas auguran bastante compatibilidad con Jaime Nebot, de Libra. Así es que, o nos engañan ellos.. o los astrólogos.


*Los “horroróscopos” diarios

Los pronósticos astrológicos son los suficientemente vagos para que le calcen bien a todo el mundo. Haga usted este sencillo experimento: busque a una persona creyente y dígale que le va a leer su horóscopo del día. Pero léale un signo que no sea el suyo, por ejemplo, si es Tauro lea Capricornio. Y verá que su interlocutor le dirá que le acertó en casi todo. Esto lo hicimos con decenas de personas en la calle, y siempre funcionó.

Cuando uno lee un periódico lo hace presuponiendo que en su interior encontrará noticias verdaderas. Y aunque podamos dudar de su objetividad, difícilmente podremos leer hechos inventados y absurdas suposiciones, so pena de empezar a dudar de su seriedad. Entonces, ¿qué cuernos hace allí la columna de los horóscopos? Pues nada: sólo atraer lectores-creyentes.

Cierto es que algunos lo han colocado en las páginas de “entretenimiento”, pero ¿qué tiene de entretenida la superstición? ¿qué tiene de divertido hacerle tomar decisiones equivocadas a la gente que las cree, por ejemplo invertir su dinero en un negocio ruinoso o separarse de su pareja? Con ese mismo criterio, en las páginas de Salud deberían publicar consejos para alejar el mal de ojo; en Economía sugerir que los curanderos pueden multiplicar nuestro dinero; y en Política, que si rezamos tendremos funcionarios honestos.

Y finalmente, un secreto de la profesión. ¿Saben quienes escriben

los horóscopos en muchos periódicos? Pues el más nuevo de los redactores o los estudiantes que hacen prácticas. Es una broma muy vieja en las redacciones “bautizarlos” encargándoles que escriban la columna del horóscopo para el día siguiente. El pobre tipo se pasa horas rompiéndose la cabeza inútilmente y cuando llega la hora del cierre, alguien se apiada de él y le explica que lo único que debe hacer es ir al archivo, copiar los horóscopos de seis meses o un año atrás y cambiar las previsiones. El que antes era para Tauro, ahora pasará a ser el pronóstico para Géminis y así sucesivamente hasta completar los doce. Hoy, el Internet ha internacionalizado y facilitado esta ardua labor.

Por ejemplo, el pronóstico “momento excelente para sobresalir en el trabajo” aparece en julio de 2006 para Cáncer en un periódico de Costa Rica. (4). Y el 15 de octubre pasado para ¡Capricornio!, en periódicos de El Salvador (5) y Ecuador (6).

Asi es que ya sabe: cuando lea el horóscopo, sepa que su destino estará en manos de algún aturdido aspirante a periodista. Vea usted si le hace caso…

1) http://ciencia.astroseti.org/nasa/articulo_1761_una_brisa_estelar.htm

2) http://www.astrosociety.org/education/publications/tnl/11/11sp.html

3) http://www.euroresidentes.com/horoscopos/compatibilidad/signos-zodiaco.htm

domingo, 22 de noviembre de 2009

Dinosaurios plumíferos, hipopótamos-ballenas y peces caminadores: aparecen los eslabones perdidos de la evolución.

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¡Feliz aniversario, Carlitos Darwin!


El mundo entero celebra esta semana la aparición del libro más revolucionario de la historia. No se trata de El Capital o de otra horrorosa novela de Dan Brown, sino de “El origen de las especies” de Charles Darwin. Sucedió el 21 de noviembre de 1859.

El libro, que el naturalista inglés demoró veinte años en publicar para no ofender a su esposa, que era una ferviente creyente, se agotó el mismo día de su publicación y desató una tormenta fenomenal en todo el mundo. Por primera vez se daba una explicación científica y coherente pruebas sobre el origen del hombre y su planeta.

Y aunque hace mucho tiempo que Darwin ganó la batalla, todavía quedan (incluso aquí) fanáticos religiosos que se niegan a aceptar lo evidente y siguen argumentando que se trata “sólo de una teoría” que no debe enseñarse en las escuelas ecuatorianas. Falso. Hoy existen muy pocas teorías que tengan argumentos tan sólidos, abundantes y de tantas disciplinas como la Teoría de la Evolución. Los hay paleontológicos y geológicos, fisiológicos y químicos, y ahora los más contundentes y de precisión matemática: los descubrimientos de la biología molecular, es decir, el estudio del ADN de las especies.

El Universo cumplió...¡6013 años!

Claro que todo eso no se sabía hace apenas siglo y medio, y por eso al pobre Darwin le cayeron encima los más fanáticos defensores de la Biblia. Hasta entonces (y hasta hoy) se creía en el cálculo hecho en el siglo 17 por un obispo anglicano llamado James Ussher, a quien se le había ocurrido ponerle fecha al nacimiento del mundo. ¿Cómo? Pues así: sumando las edades estimadas de los personajes bíblicos (Noé, Abraham, David, Jesús, etc.), concluyó audazmente que la Creación sucedió en el año 4004 antes de Cristo. Y hasta le puso día: en las primeras horas del 23 de octubre. Así, el mundo tendría seis mil años, interpretando que un milenio equivaldría a cada día de la Creación bíblica.

Desde entonces y gracias a la valentía intelectual de Darwin, hoy sabemos con certeza que don James se quedó un poco corto. Nuestro mundo tiene 4.500 millones de años de edad, una magnitud de tiempo tan enorme que nos confunde. Richard Dawkins trata de que lo entendamos más o menos así: “Supongamos que en una página escribimos el resumen de lo que pasó en todo un año. Reunimos mil años en un libro de 10 cms. de espesor. Si quisiéramos leer sobre Jesús, iríamos al final del segundo volumen, -es decir, hace dos mil años- y el libro apenas estaría a la altura de nuestros tobillos. Pero para encontrar la fecha en que los humanos descubrimos el fuego, deberíamos trepar por los libros hasta una altura equivalente a la estatua de la Libertad (un edificio de 30 pisos). Y para encontrar a los primeros seres vivos complejos del planeta deberíamos escalar unos 56 kilómetros, ¡seis veces la altura del Everest!. Ah, y el origen de nuestro planeta estaría diez veces más arriba”. (1)

Tiempo suficiente para que una cantidad inimaginable de especies hayan nacido, evolucionado y muerto, muchas de ellas sin apenas dejar rastro. Hoy se estima que vive apenas el 0,001% de todas las especies que alguna vez poblaron la Tierra. Sí, yo también estoy mareado…

Los nuevos descubrimientos: monstruos, pero verdaderos

“No hay suficiente evidencia fósil”. Este es el argumento favorito de los Creacionistas, los fundamentalistas religiosos que niegan la Teoría de la Evolución y atribuyen la vida a un Creador. La verdad es que hoy en todo el mundo existen más de cien millones de fósiles identificados y clasificados. Alegan también que no se conoce la secuencia evolutiva de los animales de hoy. Es otra mentira. Ya se ha completado la historia de animales como el caballo, por ejemplo. Aquí están algunos de los más importantes descubrimientos de los eslabones perdidos de la evolución, seleccionados por la revista National Geographic.

*El pez caminador

Todas las pruebas acumuladas aseguran que la vida nació en los océanos, en sitios donde el calor de erupciones volcánicas submarinas permitió a los primeros organismos desarrollarse y generar especies más complejas. Hasta hace poco no sabíamos como poblaron tierra firme y comenzaron a caminar. Hasta que en el 2004 se descubrió en Canadá un increíble fósil de 375 millones de años. En el dibujo, el Tiktaalit, una criatura que fue la transición entre los peces y los animales terrestres. El primer anfibio tenía cráneo y pulmones parecidos a un cuadrúpedo primitivo, pero también con mandíbulas, branquias y escamas de pez. Sus aletas les servían para caminar, como a las focas de hoy. El descendiente actual más parecido al Tiktaalit es el pez espátula.

*Ballenas-hipopótamos

Este es el Ambulocetus, uno de los animales que recorrió el camino inverso. Porque hace unos 50 millones de años y siendo ya un mamífero anfibio, se decidió a vivir en el agua. Su cola y las palmas de sus patas ya estaban adaptadas para nadar. Y al igual que los hipopótamos, es un ancestro de cetáceos como las ballenas.

*Plumíferos feroces

¿Y de dónde salieron los pájaros? Pues hasta no hace mucho se desconocía su verdadero origen. Había escasos ejemplares como el Archeopterix, que mostraban un viejísmo dinosaurio con alas de ave. Hoy, sobre todo en Mongolia, se están encontrando numerosos fósiles de dinosaurios emplumados como el Deinonychus. Por ejemplo, los velociraptores –lanzados a la fama por Jurassic Park- que eran en realidad apenas más grandes que las gallinas modernas. En un principio, su plumaje no les servía para volar, sino para regular la temperatura de su cuerpo.

*El niño maravilla

Pero la más grande las mentiras de los creacionistas se refiere al origen del hombre. Ellos aseguran que la mayoría de los fósiles de nuestros antepasados son el invento de una conspiración mundial de los paleontólogos, que seguramente son un instrumento del diablo. Y los fósiles que no pueden refutar, -porque sus esqueletos son muy diferentes al hombre moderno- dicen que eran personas que tenían alguna enfermedad que los había deformado. Todos. Los más fanáticos todavía organizan expediciones a las selvas africanas o a Loch Ness para probar que los dinosaurios ¡convivieron con los humanos y no están muertos! (2)

Lo cierto es que existen en el mundo centenares de esqueletos fósiles que demuestran las diferentes ramas en que evolucionaron los primates africanos en los últimos seis millones de años. El problema es que falta terminar de armar el rompecabezas entre los primeros homínidos que caminaron erguidos y los hombres modernos.

Pero en 1984 apareció un serio candidato a llenar el vacío: el niño de Nariokoteme (o de Turkana) que vivió hace un millón y medio de años. Su esqueleto estaba casi completo. La forma de su cuerpo se parece a la nuestra, sus brazos eran apenas más largos, podía correr como un cazador y ya no tenía tanto pelo como los simios. Sin embargo, su cabeza era considerablemente más pequeña: apenas dos tercios, y lo más importante, los huesos que alojaban su médula no estaban lo suficientemente desarrollados para permitirle hablar. El chico, de unos 9 o 10 años, habría tenido un cerebro equivalente al de un bebé moderno de un año.

A las pruebas contundentes que aporta la genética se suman casi a cada momento nuevas pruebas. Hasta hace poco se pensaba que compartíamos el 98% de nuestros genes con los chimpancés. Recientes estudios reducen esa similitud al 90%. Esto implica que los genes de cada especie han ido adquiriendo características nuevas a lo largo de los seis millones de años que hombres y chimpancés llevamos separados evolutivamente. Sin embargo, la base genética compartida es lo suficientemente grande para determinar, sin asomo de duda, que ambos procedemos de un ancestro común.

El mundo entero hoy le rinde homenaje al genio precursor que cambió para siempre la historia del mundo. Seguramente en este momento, en su sepulcro de la Abadía de Westminster, Charles Darwin debe estar sonriendo. Feliz cumpleaños, maestro.

(1) Dawkins, Richard: “Destejiendo el arco iris”, p.27. Tusquets editores, 2000. Las cursivas son mías.

(2) http://devocionalescristianos.org/2007/03/los-dinosaurios-y-la-biblia.html