viernes, 30 de octubre de 2009

El alma. ¿Existe la reencarnación?

Los 21 gramos y el origen racista de una creencia
New Age

Una encuesta que encargamos en el 2006 concluyó que casi la mitad de los ecuatorianos (49,6%) creía en la reencarnación. Dato curioso si consideramos que al menos un 90% de la población dice ser cristiana; es decir, cree que las almas tienen un solo uso y luego se van por toda la eternidad al cielo o al infierno.

Por el contrario, los teóricos de la reencarnación sostienen que existe un número limitado de almas que -por decirlo a la manera ecológica- se reciclan, dejando vacío el cuerpo muerto para posesionarse de una nueva vida, humana o animal.

De entrada, y para seguir un razonamiento lógico, hay que comenzar por la nada sencilla pregunta ¿existe el alma? Para la totalidad de las religiones mayoritarias del mundo la respuesta es sí. Para la ciencia en cambio, la respuesta es que no existe la menor evidencia.

En algún momento se habló de la existencia de una prueba:

los 21 gramos que el cuerpo perdería con su último suspiro. Esta caprichosa cifra sería el resultado de un extraño experimento realizado a principios del siglo pasado por el doctor Duncan Macdougall. Pesó a cinco enfermos agonizantes y los resultados oscilaron entre 10 y 42 gramos. Sólo el primero de los fallecidos perdió los famosos 21 gramos. Y para verificar sus resultados envenenó a una docena de perros sanos, aunque no pudo comprobar nada (1). Años más tarde, intentó fotografiar el alma saliendo del cuerpo, por supuesto, infructuosamente. Sin embargo, la leyenda sobre su “descubrimiento” sobrevive hasta hoy y hasta mereció el título de una película.

Más recientemente, el premio Nobel de Medicina Francis Crick –nada menos que el coautor del descubrimiento de la estructura del ADN- encontró que al morirnos se desvanecen millones de nuestros neurotransmisores, moléculas que tienen peso y son la base del sistema de comunicaciones entre las neuronas. Esa podría ser lo más parecido al “alma” desde el punto de vista de la Ciencia, es decir, de lo que está probado.

¿Y de dónde salió la creencia en la reencarnación?

En 1968, los cuatro tipos más famosos del mundo de entonces se recluyen en una comunidad del norte de la India. Los Beatles, guiados por el gurú Maharishi, han ido a aprender meditación para alejarse de las drogas. El impacto mediático que tuvo ese viaje provocó que millones de jóvenes hippies occidentales comenzaran a interesarse por el misticismo hindú con su prédica del amor y el desprendimiento

de los bienes materiales. Algunos de esos jóvenes son hoy prósperos empresarios que viven del negocio de la New Age. Tan sólo emulan al multimillonario gurú, quien murió apenas el año pasado en su modesta mansión holandesa de 200 habitaciones.

La moda de la Nueva Era y la espiritualidad aparece en un momento de crisis y descrédito de las religiones tradicionales, anquilosadas en sus prédicas conservadoras mientras el mundo parecía incendiarse con el Mayo francés, la guerra de Vietnam y la guerrilla del Che. Los jóvenes rebeldes enarbolaban las banderas del amor libre y el “prohibido prohibir”, y el movimiento de la Nueva Era con su rechazo a todo lo establecido -incluyendo la ciencia- fue la respuesta que encontraron.

La base religiosa de la Nueva Era puede encontrarse en el hinduísmo, una religión que en apariencia predica la paz y la espiritualidad individual para que el alma se despoje de su carga (karma) de las vidas anteriores y así alcanzar su liberación definitiva. Pero lo que esconden quienes lo predican, es el origen racista y cruel de esta creencia.

La llegada de los proto-nazis

Hacia el 1500 antes de Cristo los arios, un pueblo venido del norte, invade la India. Guerreros de piel blanca procedentes de las estepas rusas que utilizaban armas de hierro y carros de combate, derrotaron fácilmente a los nativos drávidas empujándolos cada vez más al sur. Los drávidas, de piel oscura, siguen siendo numerosos en esa región del subcontinente.

Para los rubios arios, los drávidas eran repugnantes subhumanos con los que no debían mezclarse, y por esa razón impusieron el sistema de castas que aún perdura. Las tres castas superiores de la aristocracia (sacerdotes, guerreros y comerciantes) estaban reservadas para ellos. Las demás eran para los nativos, que constituían la inmensa mayoría de la población. La mezcla de razas estaba prohibida. Quienes la quebrantaban (y sus hijos) pasaban a convertirse en descastados, los parias, o condenados a una virtual esclavitud . Así quedaron consagradas en la ley de Manu y el libro sagrado más antiguo, el Rig Veda.

La segunda etapa de la conquista vino a través de la religión. La creencia en la reencarnación es impuesta hacia el año 500 a.C. cuando los nativos comienzan a rebelarse. En otro libro sagrado, el Bhaghavad Gita, el propio dios Krishna explica a los mortales qué es la reencarnación.Se afirma además que la sociedad de castas no fue impuesta por los invasores arios, sino que es un designio divino. Cada cual tiene su lugar en la sociedad por voluntad de los dioses y si somos pobres y oprimidos es porque estamos pagando las culpas de vidas pasadas. Es el famoso karma. El campesino, entonces, debe aceptar resignadamente la explotación y el maltrato del señor feudal, porque rebelarse le impedirá escalar de casta en la próxima reencarnación y por lo tanto alejarse del ansiado nirvana.

Si por el contrario, desobedecemos la voluntad de los dioses, en nuestra próxima vida tendremos una reencarnación aún más desgraciada. En una cucaracha, un cerdo o en tal vez en Michael Jackson…

El fatalismo de un destino inexorable llevó a los pobres a la sumisión, y la sumisión a mantener el terriblemente injusto sistema de clases que virtualmente no ha cambiado en treinta siglos. En la India los parias constituyen la casi totalidad de la población más miserable: 160 millones de personas. La Unesco dice que hasta hoy “la casta se utiliza a menudo como un mecanismo de explotación económica” (2).

Los parias ni siquiera pueden atravesar las zonas residenciales donde viven las castas superiores, aunque se trate de gente casi tan pobre como ellos.

Durante un viaje por la India se me ocurrió entrar a filmar en una villa miseria habitada por parias. El guía, de una casta superior, se negó tajantemente a acompañarme. Pronto me vi rodeado por decenas de chicos curiosos y famélicos con quienes bromeamos un rato, ellos mirando por la lente de la cámara y yo jugando a despeinarlos. Al regresar al coche, y en todo el trayecto hasta el hotel, el guía apenas me dirigió la palabra y hasta se negó a darme la mano que le extendí sin la menor inocencia. Su repugnancia era más fuerte que su sentido del deber: también yo estaba contaminado.

Y finalmente, algunas cuestiones de lógica

¿Cuántas almas hay para repartir? Cuando se inventó la teoría de la reencarnación , en el mundo vivían unas 100 millones de personas. Actualmente la población del planeta llegó a los 7 mil millones. ¿De dónde sacaron sus almas esas nuevas 6,9 mil millones de personas?

Hoy en día, psicólogos que siguen a Brian Weiss -psiquiatra New Age, millonario autor de libros- aseguran poder hipnotizar a sus pacientes para transportarlos a sus vidas pasadas y así conocer el origen de sus problemas actuales y curarlas hasta de sus fobias.

Bailarinas egipcias, guerreros al estilo Conan el Bárbaro, reyes, Juanas de Arco, y cualquier otro estereotipo salido de Hollywood, todos son buenos para vender sesiones de cuarenta dólares la hora. Personalmente conocemos a dos princesas del Renacimiento y un lugarteniente de Colón, pero hasta ahora a nadie que haya tenido una vida más prosaica, digamos un niño indio o chino muertos prematuramente. Por la ley de las probabilidades, al menos una de cada tres personas que alguna vez vivieron en el planeta tendría que tener ese origen y gran parte de ellos haber muerto antes de llegar a la madurez. Pero claro, su corta y trágica vida no emocionaría a nadie.

Cuando se les pregunta a estas personas que hicieron una “regresión” cómo era su vida pasada, solo pueden contestar vaguedades y tal vez algún nombre que recuerden de alguna película. Pero si los interrogamos sobre qué cultivaban y comían, cómo se llamaba el rey de aquella época, qué idioma hablaban, o qué moneda utilizaban, verán cómo pierden súbitamente la memoria. ¿Cómo es que nadie se reencarna en Cleopatra para decirnos dónde está su tumba? ¿O en San Martín o Bolívar para informarnos qué conversaron en Guayaquil? ¿Uno de los doce apóstoles para contarnos con detalles la vida de Jesús?

Hoy, con el avance en el conocimiento de las leyes de la genética, sabemos que buena parte de nuestro carácter y comportamiento (en esencia, lo que los creyentes llaman “alma”) es heredado. Un estudio de más de treinta años realizado por científicos del Instituto Karolisnka de Suecia, ha demostrado que enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia y el trastorno bipolar están estrechamente relacionadas con la herencia genética (3). O será que los hijos de esquizofrénicos, por pura casualidad, al nacer reciben casi siempre el alma de un esquizofrénico muerto que pasaba por ahí cerca.Estudios similares ha hecho la Universidad de Duke para la depresión, la ansiedad y la dependencia de las drogas y el alcohol.

Creer en la resurrección del alma o en la reencarnación sigue siendo solo un reflejo de la soberbia humana. Imaginamos ser tan importantes que no podemos tolerar la idea de que una vez que nos morimos, estaremos muertos para siempre.

Y algo más. Por lo menos los hindúes son coherentes en sus creencias y no comen carne. Si usted cree en la reencarnación, ¿por qué come pollo? (o vaca o chancho). Tal vez lo que está en su plato haya sido la reencarnación de algún pariente lejano.

(1) New York Times, archivos de 1907. http://query.nytimes.com/mem/archive free/pdf?res=9D07E5DC123EE033A25752C1A9659C946697D6CF

(2) “El apartheid oculto de la India”, Correo de la Unesco. http://www.unesco.org/courier/2001_09/sp/doss22.htm

(3) http://www.eluniverso.com/2009/01/16/1/1384/328BFC8B49E446C5B9AB4A57B8FB6654.html


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sábado, 24 de octubre de 2009

Grandes mitos que circulan en Internet

Nos han llegado algunas preguntas sobre la veracidad de estos correos que están circulando. Ninguno de ellos es nuevo, sólo son refritos de mitos que, como los zombies, cada cierto tiempo vuelven a cobrar vida. En su mayoría los hoax (o engaños) buscan atemorizar o escandalizar, para que cándidamente los reenviemos y así recoger direcciones de correos de los incautos. Luego, las venden como base de datos a las empresas que envían publicidad.

Otros buscan propagar creencias religiosas o de sectas, y otros más, difundir rumores para destruir a la competencia comercial o política. Hay consejos sobre salud escritos por improvisados o delirantes que pueden causar mucho daño. Y también están las estafas, así es que mucho cuidado con lo que replicamos. Por lo pronto aquí van ocho hoax, y seguramente pronto habrán más para investigar.

Marcar al revés la clave del cajero

El mito: Si te secuestran y te llevan a un cajero automático, con sólo digitar la clave al revés te entregarán la plata, pero al mismo tiempo se activará una alarma y la policía aparecerá en un santiamén para salvarte y darle su merecido al delincuente.

La verdad: Bueno sería, pero lo cierto es que ya la Asociación de Bancos nos ha desmentido que esto sea cierto. Si marcas la clave al revés, lo único que sucederá es que después de tres intentos el cajero te retendrá la tarjeta, y de yapa el ladrón te pegará una soberana paliza. Además, ¿y si tu clave es un palíndromo, por ejemplo, 4664? Pues salado…

El agua embotellada causa cáncer

El mito: Se cita un estudio realizado por la Universidad Jhon Hopkins, que alerta sobre el riesgo de usar envases plásticos para almacenar agua o calentar alimentos en el microondas, puesto que liberan dioxinas, sustancia que causa cáncer.

La verdad: Este mensaje fue creado en Estados Unidos en el 2001 y es una completa falsedad. Por empezar se equivocaron al nombrar la universidad: no existe una institución llamada John Hopkins, sino Johns con “s”. Además, la propia Universidad ha negado en su página web la existencia de tal estudio: http://www.jhsph.edu/dioxins

Monstruos marinos

El mito: En las costas de México, o de Venezuela, o de donde sea, unos pescadores han recuperado el cadáver de una sirena, bastante feíta por cierto. Colmillos feroces, aletas por orejas y cola de pez. Otra versión, con otra foto, muestra un cuerpo más pequeño pero igual de horrible.

La verdad: Las fotos y los presuntos cadáveres pertenecen a un escultor llamado Juan Cabana. Su trabajo está alojado en esta web: http://www.thefeejeemermaid.com/ Allí podrán ver una amplia variedad de seres monstruosos a la venta.

El ”golpe de perfume”

El mito: En el centro comercial xx, a una amiga y luego al afectado le hicieron oler un perfume que en realidad era Axter. Las víctimas se desmayaron y los ladrones les robaron todo.

La verdad: Aunque uno busque días enteros en la red, el único Axter que existe es una membrana para impermeabilizar techos. En realidad esta leyenda urbana circula ya desde 1999 y el producto utilizado se llamaba…éter. Originalmente publicado en inglés sobre un hecho similar sucedido a una mujer en Mobile, Alabama, a quien le habrían robado 800 dólares. Pero el análisis toxicológico efectuado por la policía no reveló ninguna sustancia extraña en su sangre. Desde allí el rumor fue difundido por Internet, bajó a México donde se le agregaron algunos detalles, y finalmente llegó aquí con el nombre del sitio adaptado. El original está en http://urbanlegends.about.com/od/crime/a/perfume_scam.htm

Consejos para mejorar el cerebro

El mito: Si fumas o no tienes pensamientos estimulantes tu cerebro disminuye de tamaño. Comer en exceso causa baja capacidad mental. Comer azúcar interfiere en el desarrollo del cerebro. Dormir poco mata nuestras neuronas. Inhalar aire contaminado disminuye la eficiencia cerebral.

La verdad: ¿Que quién se va a creer semejantes tonterías? Pues mucha gente, a juzgar por la cantidad de sitios web donde encontré reproducido esto. Bueno, por si hace falta aclararlo, el cerebro no se encoge. Las neuronas no se pierden ni se mueren, sino que con la edad o con el alcohol (y peor con los dos) y con algunas enfermedades degenerativas van perdiendo su capacidad para conectarse con otras.

Comer mucho -y en especial azúcar- engorda, pero que sepamos, no causa retraso mental. Si razonáramos así, los niños peor alimentados deberían ser los más inteligentes. Dormir “poco” es relativo. Existe un gen que maneja los tiempos que una persona necesita descansar. Si en exámenes universitarios dormimos poco para estudiar, ¿eso quiere decir que cuánto más estudiamos y menos dormimos nos hacemos menos inteligentes?

Y si mantener conversaciones inteligentes estimula la “eficiencia cerebral”, entonces el que escribió este correo debe charlar con las piedras. Porque como dijo mi amiga Marcela, en broma, “si investigaras más, más te crecería el cerebro”. Para saber más sobre la vida de las neuronas, ir a http://www.nia.nih.gov/Alzheimers/Publications/LaEnfermedaddeAlzheimer/Parte1/neuronas.htm

Espía las conversaciones de tus amigos

El mito: En este correo transcriben un link al que si accedes y te inscribes puedes conocer la clave de acceso al buzón de tu novia/o, esposa/o y leer sus cartas y chats.

La verdad: ¡Mucho cuidado con esto, es una estafa!. Cuando uno va a la página que mencionan, te piden que escribas tu dirección de correo y tu password. Y el espiado pasas a ser tú. Se llama phishing y por este medio los piratas pueden copiar tu número de tarjeta de crédito o robarte la cuenta para enviar correo basura. La curiosidad mata al gato. Es cierto que existen programas que permiten seguir en tiempo real las conversaciones ajenas en el chat (sniffer), pero eso, aunque menos riesgoso, es también de una completa bajeza moral.

Tráfico de órganos

El mito: En cierto cruce de carreteras de cierto país, se descubre que un camión congelador de cierta conocida empresa transportaba los cadáveres de niños a quienes les habían quitado los órganos. Las autoridades esconden la noticia.

La verdad: Existen versiones para todos los gustos de esta leyenda urbana. En México, sucedió en los cruces de las carreteras Matamoros-Saltillo, pero también en Colima-Jalisco, Rioverde-San Luis y Arriaga-Tuxla, entre otras. En Perú, en la carretera Cañete-Lima. En Panamá, cerca de la frontera con Colombia. En Venezuela, entre Pedrera y Táchira… Es tan vieja como que su primera versión comenzó a circular al menos en noviembre de 2003.

Tercer secreto de la Virgen de Fátima

El mito: Según un correo que circula en formato Power point, ya se reveló el tercer secreto que la Virgen de Fátima habría dejado a la pastorcita Lucía advirtiendo a la Humanidad sobre la llegada del fin del mundo. Entre otras lindezas propias de su infinita bondad, le habría dicho: “Dios castigará a los hombres con mayor severidad como no había hecho con el diluvio”. Y al final agrega se desatará una guerra nuclear, y que habrá un gran terremoto de ¡ocho horas de duración! Luego ”la oscuridad caerá sobre nosotros durante tres días” por lo que hay que mantener la puerta cerrada, no abrirle a nadie y prenderle velas. Y los que sobrevivan, “empezará a vivir en una nueva era” . Recomiendan entonces rezar bastante e ir a misa con frecuencia para salvarse…

La verdad: Este correo es tan viejo como que esto iba a suceder en el 2005. Ahora sólo le cambiaron de fecha. Frente a semejante cuento de terror, la realidad es muy sencilla: nada de lo que allí se dice es cierto.

El llamado “Tercer secreto de Fátima” ya fue revelado en el 2000 y publicado íntegro por el Vaticano. Sólo habla de una visión en la que un grupo de obispos, curas y monjas suben por una montaña y donde un Papa es muerto a tiros y flechazos por soldados. Un par de ángeles recogen su sangre en jarras y con ella riegan las almas que van al cielo. Y eso es todo.Está escrito de puño y letra por Lucía, la pastorcita devenida en monja. Pueden leerlo en http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20000626_message-fatima_sp.html

Y de yapa, una vez más, ¡el MSN no se va a cerrar, ni hay que pagar, ni enviar mensajes! Por favor, créanme que ese mensaje es casi tan viejo como Internet.

Como bonus les enviamos los enlaces para ver más mitos, en este programa antiguo subido en Youtube en tres partes:

http://www.youtube.com/watch?v=FCmIPVpCPLA

http://www.youtube.com/watch?v=wNkQpkvm8Ak&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=Hvvk1I_5PW8&feature=related



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sábado, 17 de octubre de 2009

11 de Septiembre: ¿atentados o conspiración del poder?

Me ha sorprendido un artículo de BBC Mundo (gracias Tomás) en el que se anuncia el estreno de una nueva película que atribuye la autoría de los atentados del 11-9 a sectores del propio gobierno estadounidense. Se llama Loose Change y no agrega nada nuevo a otros pseudo documentales como Zeitgeist y 911 Rippley Effect. Lo que me ha llamado la atención es que mencionan una encuesta que concluye que el 36% de la población de Estados Unidos considera “muy probable” que esa sea la verdad.

Hasta ahora pensaba que esa creencia sólo estaba extendida en el Ecuador, y entre quienes odian a George Bush y su política. Somos muchos los que compartimos ese sentimiento -y más aún los que pudimos ver de cerca los resultados de su política en Irak- pero no por eso tenemos que creer en teorías tan descabelladas, basadas en especulaciones y supuestos y sin la menor prueba categórica. Porque la teoría de las conspiraciones forma una estructura de pensamiento ilógica y paranoica que termina por enfermarnos. Veamos.

Los atentados a las Torres Gemelas dieron para todo: el video de un ovni revoloteando por las cercanías, billetes verdes premonitorios, una cara de diablo saliendo del humo, una profecía de Nostradamus, y hasta un turista fotografiado en la terraza con un avión a punto de caerle encima… Todo falso, claro.

A millones de estadounidenses el shock de perder su seguridad les hizo buscar explicaciones extrañas a un hecho irracional por su propia y brutal naturaleza. Pero otros muchos vieron también la oportunidad para ganar dinero y poder, y no hablamos solamente de los fabricantes de armas.

En el caso de las teorías sobre un auto-atentado pergeñado por George Bush y sus amigos, se dan las tres condiciones que encontramos cada vez que investigamos un mito: siempre hay un gringo, siempre hay un negocio y siempre hay medios de comunicación dispuestos a divulgarlos para ganar audiencia. Lo hemos visto desde el negocio de los “niños índigo” hasta el supuesto fraude del alunizaje, pasando por los videos de los universos paralelos y los Secretos, y tantas otras teorías conspiracionistas.

Pero esta vez son los nuevos medios quienes difunden los mitos que antes veíamos por televisión. Zeitgeist y Loose Change empezaron como videos caseros en Internet y ahora se venden como películas y DVD.

¿Y quiénes divulgan esta teoría? Pues un extraño contubernio. Por una parte, conocidos esotéricos como Jordan Maxwell, que en su web habla sobre extraterrestres, o delirantes como David Icke que dice que los Illuminatti son reptiles que dominan el mundo, o James Perloff, de la ultraderecha más religiosa que ve conspiraciones comunistas hasta en la sopa. Por otra parte están algunos militantes antiglobalización, una izquierda incomprensible que admira a Ahmadinejad, el brazo ejecutor de los ultraconservadores ayatollas chiítas, y que además de dudar de los hechos del 11 de septiembre niega las atrocidades del nazismo. Una extraña lange. O tal vez no tanto.

Los argumentos de la paranoia

Por razones de espacio no vamos a detenernos mucho en cada uno de los argumentos que ellos utilizan. Estos son algunos:

-“Las Torres fueron demolidas por cargas explosivas” Esta es una enorme tontería, no sólo porque todos vimos los aviones y los incendios causados por los impactos sino que la manera en que los edificios cayeron es completamente diferente a las demoliciones controladas. Los ingenieros que consultamos nos explicaron que el fuerte calor del incendio debilitó el acero que sostenía la estructura, y con un video nos hicieron notar cómo el derrumbe de los pisos superiores va aplastando a los de abajo, como en un castillo de naipes.

En las demoliciones con explosivos se derrumban primero los pisos inferiores. Quienes lean inglés pueden acceder a un completo informe técnico especializado(1)

-“Los aviones se manejaron a control remoto” Esa tecnología aún no existe. ¿Y dónde estarían hoy los pasajeros y las tripulaciones?

-“Los terroristas no pudieron haber aprendido a volar en tan sólo seis meses” Pues técnicamente no. Pero un piloto comercial nos explicó que conducir el avión no es muy complicado teniendo las nociones básicas, lo verdaderamente difícil es despegar y aterrizar, cosa que por supuesto los suicidas no hicieron.

-“No hay evidencias del impacto de un avión en el Pentágono. Habría sido un misil”. Falso. Existe un video grabado por una cámara de seguridad (2) y también muchas fotos tomadas por la prensa donde se ven claramente restos de un avión (3). Y si fue un misil, ¿Dónde está el vuelo 77?, ¿Por qué dos de sus pasajeras llamaron por celular informando que el avión había sido secuestrado? ¿Y los testigos que vieron un avión (y no un misil) impactar contra el edificio? ¿Y ningún testigo, ni soldado, ni marino que haya visto despegar el misil desde su barco?

¿Y las víctimas, y sus familias? ¿No existen? Y así podríamos escribir páginas y más páginas de explicaciones. Pero lo más importante es que negar el atentado deja sin encajar piezas claves: la existencia de Osama Bin Laden y el fenómeno del fundamentalismo islámico. ¿Será que él no existe? ¿Y tampoco el fundamentalismo islámico? ¿Entonces los talibanes son agentes de la CIA con barba?

Bin Laden vs. USA, una breve historia

Quienes sostienen estas teorías ignoran deliberadamente que en el momento de los atentados Estados Unidos y Bin Laden libraban ya una prolongada guerra, declarada por el millonario saudita hasta que las tropas norteamericana salieran de su país. Y no contra Bush, sino contra el demócrata Bill Clinton.

Tampoco mencionan que Al Qaeda ya había intentado volar las Torres Gemelas en 1993, causando seis muertos y casi mil millones de dólares en daños. Que al año siguiente un cercano colaborador de Bin Laden fue detenido cuando planeaba colocar bombas en una docena de aviones comerciales y atacar edificios en Manhattan. Torres Gemelas y aviones, ocho años antes del 11 de septiembre. Y hay más:

25 de junio de 1996. Ataque con camión bomba a una base norteamericana en Arabia Saudita. 19 soldados muertos.

22 de febrero de 1998. Bin Laden emite una fatwa (decreto religioso) con estas palabras: “matar a norteamericanos y a sus aliados militares y civiles es un deber religioso para todos y cada uno de los musulmanes..” (4)

7 de agosto de 1998. Dos coches bomba explotan simultáneamente en las embajadas estadounidenses de Kenya y Tanzania matando a 240 personas. Los terroristas de Al Qaeda se prepararon viviendo durante dos años en esos países. La CIA y el FBI habían descartado como “poco creíbles” avisos previos.

20 de agosto de 1998. En respuesta a los atentados, Bill Clinton ordena la operación Alcance Infinito para atacar a Bin Laden y Al Qaeda en Sudán. Lo justifica así: “queremos asestar un golpe a la red de grupos radicales vinculados a Bin Laden…que hoy en día quizás sea el principal organizador y financista del terrorismo mundial”. El ataque fue un fracaso, los datos de Inteligencia estaban equivocados y los misiles destruyeron una fábrica de medicamentos. Días antes Clinton había autorizado el asesinato de Bin Laden (5) convirtiéndolo en héroe para buena parte del mundo musulmán.

En 1999 ya integraba la lista de los 10 más buscados por el FBI, se ofrecían 5 millones de dólares por su captura y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas exigía a los talibanes de Afganistán que lo entregaran.

Si la teoría de la conspiración fuese cierta, Bin Laden sería entonces un invento de Clinton casi una década antes del 11-9. Sencillamente ridículo. Que era una amenaza para Occidente ya se sabía desde mucho antes, pero aún no estaba clara la magnitud del peligro que representaba. Eso lo descubrieron el 11 de septiembre de 2001.

Y por si algo faltaba, un año después Bin Laden reivindica públicamente los atentados (6)

Los hechos

Los conspiracionistas dejan planteadas una serie de preguntas, pero ninguno de ellos las contesta, escudándose en que “no son los fiscales de la nación”. Pero lo cierto es que no tienen respuestas racionales. Veamos si pueden responder a estas.

¿Por qué estas teorías no han tenido eco en personajes opositores a Bush y su entorno, por ejemplo, Fidel Castro o el propio Barack Obama? Sería una espléndida oportunidad para denunciar a los guerreristas de la Casa Blanca, y mejor aún, para meter a Bush en la cárcel ¿verdad?

¿Desde cuándo los Estados Unidos necesitan una excusa para ir a una guerra? Recordemos que invadieron Irak sin la aceptación de Naciones Unidas. Y cuando buscaron un pretexto (como contra España en el siglo 19 y contra Vietnam en el 20), lo hicieron lejos de su país.

Si Bush quería justificar una invasión a Irak no tenía necesidad de un hecho tan complejo como lanzar aviones y simultáneamente poner bombas en el WTC, disparar un misil contra el Pentágono a plena luz del día e inventarse a Bin Laden. Bastaba con cualquier excusa; por ejemplo, el ataque a un avión o movimientos de las tropas de Saddam. Y así habrían invadido hasta con respaldo de la ONU. Recordemos que en la época de los atentados, Estados Unidos tenía un mandato para patrullar los cielos de Irak y bombardear instalaciones sospechosas cuando le diera la gana en una zona de exclusión que abarcaba casi todo el país.

¿Para que se inventarían unos atentados que podrían haberle costado el puesto a Bush? Los hechos del 11-S provocaron un grave colapso en la economía de los Estados Unidos. Se estima que los costos de los atentados ascendieron a 120 mil millones de dólares, unas diez veces la deuda externa ecuatoriana. Además, por primera vez mostraron la imagen de un imperio en decadencia, la fragilidad de su seguridad y la estupidez de sus servicios de inteligencia. Se convirtieron en el hazmerreir del mundo.

Pero luego pasaron casi tres años hasta que se decidieron a invadir Irak pretextando que Saddam tenía unas armas de destrucción masiva que jamás existieron. Quizás Bush quiso mostrar al mundo que los Estados Unidos continuaban siendo la única superpotencia, y de paso, controlar el petróleo. Pero también en eso fracasaron y ahora tienen que irse de Irak sin haber conseguido nada más que el repudio mundial.


Los "elegidos"
Todos podemos dudar de algunos hechos, pero ¿alguien tiene una explicación mejor que los propios hechos? Los conspiranoicos no pueden explicar por qué la izquierda y la derecha, chinos, cubanos y franceses, millones de científicos, políticos y militares, estarían de acuerdo para ocultarnos la verdad, a pesar de que un viejo axioma dice que un secreto conocido por mucha gente no puede ser mantenido por mucho tiempo. Pero ellos, un puñado de inteligentes e incomprendidos ciudadanos lo han descubierto, y con sus libros y películas siguen clamando en el desierto. Todos los demás somos idiotas, o cómplices de los guerreristas del Pentágono.

Pensar con un poco de objetividad bastaría para comprobar que todos sus viejos argumentos ya fueron destrozados por los atentados que luego se sucedieron en el metro de Londres y en la estación de Atocha en Madrid. Pero reconocerlo implicaría perder su negocio.

Para quienes consideramos injusta la situación de millones palestinos y respaldamos su reivindicación de un estado propio, no es necesario apelar a la mentira para apoyar ese derecho. Por eso nos llama la atención que cierta izquierda siga sosteniendo (junto con Ahmadinejad y los neonazis) que el plan fue acordado con Israel, y que los judíos fueron advertidos el día de los atentados para no ir a trabajar. Eso también es mentira: basta leer las estadísticas para saber que en las Torres murieron al menos dos ciudadanos israelíes, la misma cantidad que chinos o haitianos (7) También perecieron decenas de personas de ascendencia judía.

Y aún si obviáramos ese fuerte tufillo antisemita, el trasfondo de estas teorías nos sigue sonando a racismo e imperialismo: para los conspiracionistas los atrasados terroristas musulmanes serían incapaces de hacer algo así. Sólo los propios gringos podrían haberlo planeado y ejecutado, porque sus servicios de Inteligencia y sus funcionarios no son idiotas y Estados Unidos es invencible, ¿verdad?

Ah, y con esta teoría Barack Obama sería lo mismo que Bush porque continúa guardando el secreto. Inevitablemente el pensamiento irracional termina llevando a conclusiones disparatadas… y a unir los extremos ideológicos.

(1) http://wtc.nist.gov/pubs/factsheets/faqs_12_2007.htm

(2) http://www.youtube.com/watchv=

NgyPbUoe2iA&feature=PlayList&p=A8BEA34482818705&playnext=1&playnext_from=PL&index=3

(3) http://debunk911myths.org/topics/Pentagon

(4) http://www.pbs.org/newshour/terrorism/international/fatwa_1998.html

(5) http://www.washingtonpost.com/ac2/wp-dyn/A62776-2001Dec18

(6) http://www.youtube.com/watch?v=7S_IPev1v5w

(7) http://www.nationmaster.com/graph/ter_vic_of_the_sep_11t_200_att-victims-september-11th-2001-attacks